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#Testimonio4MAR: JHONY, “LA LUZ DE MI FARO VOLVIÓ A SER BRILLANTE”

Foto Jhony V29

Todo comenzó con un paseo por la playa con mi amiga Silvia una tarde de otoño. Aquella tarde, sentí algo dentro de mí que quería empezar a volar, quizás fuese la empatía que siento con el mar, al cual veo como la vida o quizás fuese que mi amiga plantó dentro de mí la semilla del descubrimiento y la transformación. Y, es que, cuando vemos en grande a las personas, es lo que pasa, que esas personas empiezan a creer que lo que consideran imposibles, tampoco lo es tanto y empiezan a darse cuenta de que los sueños están al alcance de sus manos, eso sucedió conmigo y ella me lo tuvo que ver en los ojos, estoy seguro, pues clavó su mirada en ellos, como minutos antes yo los había clavado en el horizonte intentando descifrar “un algo” que me conectase con mi leyenda personal, y perdiéndose en ellos me dijo: “Jhony, sé que hay algo grande para ti y me encantaría que lo descubrieses”. Esa tarde dejó una pregunta en mi cabeza: “¿para qué estoy aquí?”. Sin embargo, allí me quedé, en la orilla tranquila y cómoda en la que había convertido mi vida. Y mi vida, mientras tanto, soñando ser un mar.

Pasó un tiempo y aquellas preguntas seguían revoloteando en mi cabeza y pasaba como cuando encierras a un pájaro silvestre en una jaula, que si no lo dejas libre, termina por dejar de cantar y pierden toda la magia que el universo le ha regalado. Pues eso pasaba conmigo, tenía varias preguntas encarceladas entre barrotes de coral y si intentaba dejarlas en libertad, terminaba por hacerme daño por el roce ocasionado por aquellos barrotes. Pero esa tarde sería diferente, lo declaré sin conocer el poder de la declaración. Había quedado con Silvia, Rebeca y Conso y aproveché para dejar libres a esas preguntas aunque me hiciesen daño las respuestas. En esta vida todo tiene un precio y una recompensa y mi precio fue darme cuenta de que no estaba viviendo la vida que deseaba, que la orilla de mi playa se había vuelto aburrida y que había un mar repleto de tesoros esperándome. He de decir que me da miedo cuando, en la playa, empiezo a nadar hacia lo hondo y dejo de tocar tierra y de verme los pies, pues esa tarde elegí dejar aquella orilla y meterme de lleno al mar que me esperaba con los brazos abiertos. Estas amigas, o ángeles, me hablaron de lo especial que habían sido estos talleres para ellas, lo que habían descubierto y la transformación que había supuesto en sus vidas. He de decir que una parte de mí decía salta y otra decía no. Entonces, mi amiga Silvia, agarró mis manos y mirándome a los ojos me dijo: “¿Confías en mí? ¡Salta!”

Y salté, vaya si salté.

Y llegué a BÁSICO como el que llega al puerto de cualquier ciudad que no conoce y queda enamorado por lo que descubre y decide no volver a lo de antes nunca más. Tomé consciencia del paradigma desde el que estaba viviendo y entendí la belleza que habitaba en mi vida, aunque no había sido consciente de ello hasta ese momento. Y empecé a volar, aunque de vez en cuando miraba la tierra que quedaba bajo mis pies y el vértigo escalaba por mi espalda con la esperanza de anidar en mi cabeza, sin embargo los miedos pierden poder cuando decides tomar las riendas de tu vida.

En AVANZADO tomé consciencia de lo que me limitaba y fue la primera vez, durante una dinámica, que vi mi visión. Os doy mi palabra, lo que salió de mi boca fue tan potente como la luz de un faro en la noche y fue entonces cuando elegí hacer mía esa luz y BRILLAR. Me permití sentir mi VULNERABILIDAD para conectar con mi sueño, mi deseos más profundos, mi “para qué” estoy aquí. Y volví a volar y en ese volar, pude ver el mundo que estaba comprometido a generar con mis escritos, las estrellas a las que iba a devolver su luz y el tesoro que yo era para el mundo. Y mi sábado de avanzado volví a elegir tomar acción y demostrarme lo EMPRENDEDOR que soy. Porque sí, hoy soy una persona que toma acciones que conllevan un riesgo. Soy un hombre que hace de su miedo, el medio para conseguir lo que se proponga.

Durante LIDERAZGO fui consciente de los tesoros que guardaba el mundo y la vida para mí. Entendí eso de que el amor no es amor hasta que se da y elegí lanzarme desde ese precipicio que tanto me gustaba y asustaba a la vez. Y en la caída, mientras desplegaba mis alas de gaviota, vi como las armaduras que había ocultado mi corazón vulnerable se deshacían en mil pedazos. Sin embargo, fue en el mar, cuando mis pies no tocaban el suelo, que sentí como el salitre curaba mis heridas y devolví a mi corazón todo el amor que siempre había habitado en él. Y tomé consciencia de que el amor empieza con el amor que tú te tengas y volví a elegir, esta vez elegí amarme hasta el fin de mis días. Y gracias a ese amor, terminé de escribir mi libro, generé algo distinto con mi familia, me di la oportunidad de sentir, me cuidé y perdí 9Kg en tres meses, generé clientes, creé un recital de poesía, etc. En definitiva, empecé a hacer míos todos los tesoros que guardaba el mar para mí y estoy comprometido a seguir descubriendo.

Antes de despedirme quiero agradecer el trato recibido por todo el equipo de 4MAR Jesús, Maripaz, Adeli, Silvia, Carmen, Salva, Sara, Jesús, Emilio, Carmen, Whoopi, Alejandro, Alberto, etc. ¡GRACIAS! ¡GRACIAS! ¡GRACIAS! Por apoyarme a conectar con mi visión y con ese niño que sueña con crear personas que creen en si mismas.

Quiero dar las gracias también a mi equipo de Águilas Imperiales: Patricia, Gorka, Alejo, Manuel, MaJo, Rocío, Miguel Ángel, Marc, Pilar, Margari, Loli, Jesús, Rafa, Juana, Diego, Cristina. Gracias por SER y por ESTAR, gracias por ser espejos donde mirarme. ¡OS AMO!

Y desde aquí aprovecho para invitarte a darte la oportunidad de descubrir. La transformación es un lugar lleno de magia que te está esperando. ¿Confías en mí? ¡Salta!

 Jonathan Díaz – Jhony V29

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